James Bond 007: Vargr

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Shaken, not stirred

      La nueva película de James Bond se ha estrenado en los cómics y su título es Vargr. Eso es lo que es la historia de Warren Ellis y Jason Masters publicada por Editorial Panini: una película de Bond en viñetas donde encontramos todos los elementos propios de la saga. Empezamos, como no podía ser de otra forma, con una escena de acción que antecede a los créditos. Bond ha vengado la muerte de 008 y ahora debe ocuparse de un caso que quedaba pendiente tras la muerte de su colega, un simple asunto de tráfico de drogas que acabará por complicarse más de la cuenta.

      De Helsinki a Londres, de Londres a Berlín y de regreso a Londres para acabar en Noruega. Viajes alrededor de Europa, una trama que se complica, un villano sádico y desalmado, unos secuaces mutilados física y psíquicamente, armas, peleas y acción. Todo mezclado, no agitado. Aunque lo mismo da porque Bond se ha pasado al bourbon. Eso sí, nada de Jack Daniels sino Pappy Van Winkle, que aún hay clases. Este Vargr, título impronunciable de la primera saga de Ellis y Masters, funciona como una película del agente 007 y cumple todos los requisitos. La pregunta es: ¿funciona cómo cómic?. A continuación daremos unos cuantos apuntes que espero os ayuden a decidir si queréis o no leer este cómic.

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Mad Men en la memoria

      Empezando por el dibujo, Jason Masters cumple en la narrativa, se le entiende y eso ya es mucho en un cómic donde abundan las escenas de acción, escenas que ocupan varias páginas sin ningún bocadillo de diálogo y que dan como resultado una lectura rápida y ágil. Sin embargo y de forma algo paradójica, al dibujo de Masters le falta dinamismo, sus figuras resultan algo acartonadas y da la sensación de que estamos ante imágenes demasiado estáticas.

      Como se apunta en la introducción del tomo, su Bond resulta demasiado cercano al Jon Hamm de Mad Men y totalmente alejado del mejor Bond de todos los tiempos, es decir Daniel Craig. Así que más que un matón trajeado, que es lo que es Craig, lo que tenemos es un modelo que mata. Se agradece el detalle de la cicatriz en la cara y es que resulta imposible pasar por semejante trajín de golpes, disparos y explosiones sin despeinarse.

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Ellis, Warren Ellis

      Warren Ellis conoce a Bond, sabe como actúa y como habla el personaje y eso se refleja perfectamente en el cómic. La historia es entretenida y los diálogos son uno de sus puntos fuertes pero también resulta algo previsible y carente de sorpresas. Es en los pequeños detalles marca “Warren Ellis” donde hay que detenerse para apreciar mejor las virtudes del cómic. El escritor, uno de los más transgresores del género de superhéroes, no pierde ocasión de apuntar sus dardos a sus objetivos de siempre: la política, los políticos, la burocracia y el establishment que obliga a Bond a dejar su pistola cuando pisa suelo británico o cuando afirma que “el problema del espionaje hoy en día es que no hay otro bando”.

       Los villanos también apuntan maneras pero se quedan en eso, lo que es una lástima porque, en teoría, en un cómic hay más espacio para el desarrollo de personajes que en una película de 120 minutos. Quizás aquí tenemos el punto débil del cómic: es demasiado similar a una película de James Bond. De Warren Ellis esperábamos más. Esperábamos una mayor aportación personal del escritor de Transmetropolitan, un Bond con más mala leche. No es un mal Bond pero por ser Ellis quien fue se nos antoja algo descafeinado. Eso sí, sangre, vísceras y mutilaciones vemos más que en las 24 películas de Bond juntas. No han escatimado en detalles escabrosos.

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      ¿Falta algo? Pues sí: sexo y mujeres. Bond se parecerá a Don Draper pero este es el Bond más sexualmente aburrido que hemos visto en mucho tiempo. Craig tampoco ha sido un prodigio sexual pero se lo perdonamos porque en la última película de la saga se acostó con Monica Bellucci. Aquí no vemos ni una sola escena de cama, a pesar de que Ellis no se corta a la hora de insinuar que el tamaño del órgano sexual de Bond está en relación directa con el tamaño de su pistola, una Walther P99 que, como dice Q, es para señoras de dudosa reputación.

      En resumen, el James Bond de Warren Ellis y Jason Masters, cuyo título no pasará a la historia de los títulos bondianos, es un cómic entretenido, plagado de acción y detalles que gana mucho en una segunda lectura. A pesar de algunas licencias con el personaje cinematográfico, es una buena aventura de Bond pero un decepcionante cómic de Warren Ellis.

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      P.S.: se agradece que se hayan incluido al final del tomo las portadas alternativas de la serie. Algunas de ellas realmente espectaculares.

Fuente: Las cosaS Que nos hacen feliceS de Pedro Pérez S.


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